La cotidianidad del no-viajero

Hace tiempo, reformaron las carreteras de los alrededores de donde vivo. Un día, ya terminadas las reformas, me di cuenta de que una hoja de árbol se había quedado pegada con hormigón sobre un paso de cebra.

Me encantaaaaaaaba esa hojita 😍🍁

Me parecía súper bonito que algo destinado a descomponerse y desaparecer, pasara a ser inmortal y a tener un sitio en el universo para siempre.

Pasaban los días y siempre que veía la hoja asfaltada se me escapaba una sonrisa. No sé cómo pero esa hoja había conquistado mi corazón. Incluso una vez la fotografié. Total, que pasaron los días hasta que llegó uno en el que ya no la vi más. Por lo visto, con las carreteras recién asfaltadas, tuvieron que levantarlas de nuevo para arreglar algo del alcantarillado, y volverlas a asfaltar y pintar. En ese proceso, la hojita se perdió. Para siempre.

A mi eso, evidentemente, me partió el corazón en dos.

Y me hizo pensar.

Reflexioné sobre los pequeños detalles del día a día, esos que hacen a uno tan feliz. La hojita pegada con asfalto, el piar mañanero de los loritos verdes y el “cantar” de las gaviotas al atardecer; las sombras que se producen cuando el sol entra por los boquetitos de la persiana, los besitos de Miguel cuando se va y yo todavía duermo, el olor del mar, el sonido de sus olas… Estas cosas sólo son apreciables cuando ya has construido una rutina en un lugar, cuando llevas tiempo y eres capaz de diferenciar lo que es diario de lo que es pasajero. Son cosas que sólo llegas realmente a ver/oler/escuchar/sentir cuando conoces bien el lugar.

Y me apené un poco.

Porque éstas son cositas que probablemente se pierdan cuando uno vive viajando, cuando se está en constante movimiento. Me resulta imposible que pueda crearse una rutina en lugares donde sólo estás de paso. No lo sé. Me da pena pensar en que posiblemente me pierda todas esas microbellezas diarias que esconde cualquier lugar del mundo.

Quizás por eso la hoja ya no está. A lo mejor se fue para demostrarme que no pasa nada si los pequeños detalles se van.

Quizás la hojita “echó a volar” para que lo haga yo también 🍃

PD: increíble lo que hace el tiempo. Un día quieres irte a toda costa de una ciudad, y al otro te das cuenta de que hay varias de cositas de ella que te encantan.

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