21 días de minidesafío: Resultados

Buf…

No sé ni por dónde empezar para reordenar mis pensamientos.

He aprendido bastante con este minidesafío. Más que aprendido, me he conocido un poquito más a mí misma. Algunos retos lo he cumplido y otros no he llegado ni a olerlos. He sacado tantas reflexiones que no sé ni por dónde empezar.

Así que vayamos por partes:

 

1. Hacer ejercicio 💪

Estoy escribiendo esto ahora mismo con agujetas hasta en las nalgas (verdad verdadera). Este ha sido el reto que más trabajito me ha costado, sobre todo porque lo he fusionado con cambiar hábitos alimenticios (hablo mejor de ello en el apartado de las chuches). Es decir, he hecho un 2×1.

Fui adentrándome poco a poco en una rutina deportiva. Al principio subía y bajaba las escaleras hasta un sexto piso (vaaaaale lo confieso, fue porque estaban reformando el ascensor). Luego poco a poco fui implementando ejercicios que se hacen en casa. Y todavía me siguen saliendo agujetas y dolores. He perdido algo de peso (🎉🎉🎉), pero buf, ya basta de dolor, ¿no? No me acostumbro a esto de hacer deporte… aunque cada vez mi compromiso se fortalece más y más.

Supongo que para mí veintiún días de ejercicio no son suficientes…

 

2. QUÍTATE LAS MALDITAS CHUCHERÍAS 🍬

Ay, ay, las chucherías… si es que el reto me lo propuse en el peor momento. Los primeros días fui muy bien, sin comer ni azúcares ni “comida mala”. Pero sólo hizo falta pasar un día en la playa con amigos comiendo fritura de pescado, un helado, un batido y una bajada de regla para volver a la locura del azúcar.

Después llegó mi tía de Finlandia con chuches y chocolate finés.

Después llegó la graduación sorpresa con los amigos, con pizza y con tarta.

Después llegó la graduación sorpresa con la familia, con más chucherías, galletas y tartas.

Después llegó la maldita frustración.

Así que no hubo más remedio que recoger todas las porquerías que quedaban en casa, dárselas a Miguel y pedirle que las escondiera en un lugar donde no pudiera encontrarlas. Ya me las comeré cuando sepa controlarme…

Esta segunda ronda de comida sana sí que ha ido muy bien. Nada de porquerías (ni chuches ni comida insana) ((bueno sí, un heladito súper chiquitito mini pequeñín)), reducción de platos de comida, introducción de frutas nuevas y demases. VAYA QUE ME VOY A PONER TO FIT.

Hala, a seguir, que lo estoy haciendo to’ bien. Olé yo 👏

 

3. Leer más 📖

Este reto sí que lo he cumplido muy bien y es con el que más contenta me siento. Es como que he vuelto a ser más yo. Actualmente me estoy leyendo tres libros a la vez: Rayuela, que ya lo había empezado pero lo leía muy de vez en cuando; Fuego, de Joe Hill, novela que me regaló Miguel con motivo de este reto; y Caminos Invisibles, el primer libro de relato de viajes real que me leo. Hacía meses que deseaba leer ese libro, y cuando me propuse el reto supe que era el momento perfecto para ello.

También me leí en estos 21 días una guía sobre “barcostop”, ¿eso cuenta como libro? 😜

Así que he recuperado mi hábito de lectura con creces. Y es algo que me encanta 💘

 

4. Sacar más fotografías 📷

Digamos que este reto se ha cumplido a medias. ¿He hecho más fotografías? Sí. ¿Lo he hecho de la forma que tenía pensado? Oye pues igual no 😅

No quiero poner excusas, pero de verdad que casi no he tenido tiempo. Todos los días haciendo cosas (y yo que me pensaba que tenía tiempo libre, JÁ), viviendo con mi tía en Fuengirola y a caballo entre Málaga y Torremolinos. ¡Así no hay quien se exprese artísticamente!

Pero bueno, habrá que apretarse en esto de la fotografía. Dije que forzaría la relación pero al final no me atreví (¡cobarrrrrrde!). Estamos en un momento complicado de nuestras vidas…

De todas formas, si queréis ver alguna de las fotos que he hecho en estos días, podéis verlas aquí.

 

5. Esrcibir más ✍

Este es como el anterior, sí y no, pero tirando más para el no.

Con este reto me he dado cuenta de una cosa. Más bien, me he dado cuenta de un aspecto mío que sabía que tenía, pero no sabía que era tan fuerte.

No me cabe duda que eso de escribir todos los días unos diez minutos ayuda a crear un hábito en la escritura y a superar el miedo al folio en blanco. Pero eso no está hecho para mí.

¿Os acordáis cuando en el colegio/instituto os obligaban a leer un libro, y daba igual lo bueno que fuera que os iba a dar pereza? Pues eso me pasa a mi. En el momento que algo se vuelve obligación y no por gusto, le cojo manía. Prefiero escribir cuando lo sienta -aunque sea en contadas ocasiones-, antes que cuando una alarma del móvil me lo indique.

Así que lo siento, pero estos dedos sólo van a teclear cuando les venga en gana.

 

6. Dibujar 🎨

Lo único que he pintado en estos veintiún días ha sido una macetita para mi cactus  Marly (os dejo unas fotitos al final ☺). Mi hermana me pasó unos dibujos para colorear, fui a la playa a recoger piedras para pintarlas, hasta me compré un pincel nuevo y barniz para pintura.

Pero no me he animado.

Y el día que me animé y fui a imprimir los dibujos, va y la copistería cierra por vacaciones. ¡Así no hay quien dibuje, ni pinte, ni ná de ná!

Así que reto no superado 👎

 

7. No más RR.SS. 📱

Este sí que lo he cumplido y no me ha costado trabajo alguno. Me di cuenta que más que ¿adicción?, tenía costumbre. Costumbre de a la primera de cambio coger el móvil y abrir Facebook, Twitter, Instagram… Nada más desinstalarme estas aplicaciones, adiós a las horas muertas, ya que estoy acostumbrada a acceder a estas RR.SS. a través del móvil. No tengo costumbre de hacerlo con el portátil, así que cuando lo abría era para ver lo justo y necesario, ya que no me sentía ni cómoda.

Al principio me quité también Instagram, pero después me di cuenta de que lo necesitaba en el móvil para subir las fotos que publicitan al blog. Así que esa es la única red social de la que no me he “desintoxicado”. ¡Deberían dejar subir fotos a Instagram desde el ordenador!

 

8. Aprovechar Málaga 🌇

Reto megahiperultrafallido. De estos veintiún días, no debo de haber estado viviendo en Málaga ni una semana. Primero me fui a Torremolinos porque mi madre tenía vacaciones, luego que si venía mi sobrino, que si estoy en Fuengirola con mi tía… Mis compañeros de piso preguntan a Miguel que por qué paso tanto tiempo fuera. Ya os lo dije, ¡no paro!

Así que no he aprovechado Málaga ni una mijita. A ver si en otro momento más desahogado le presto más atención.

 

Esto es todo. La verdad es que en general estoy bastante contenta con los resultados (menos con las agujetas), sobre todo por haberme conocido más a mi misma, haber recuperado la lectura y por darme cuenta de que eso de hacer cosas preestablecidas, aunque sean por mí misma, no me mola y más bien me corta el rollo.

Qué le voy a hacer, soy un alma libre que sólo desea hacer lo que le plazca… ✈

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