D de Domingueo

Sé que resulta extraño que escriba sobre “dominguear” un sábado, pero allá voy:

Hace unos días tuve uno de los mejores días de mi vida. Bueno, quizás no de mi vida, pero sí del mes. Y todo fue porque hice, nada más y nada menos, que (🥁🥁🥁 redoble de tambores 🥁🥁🥁) absolutamente nada.

Así que hoy voy a escribir sobre eso, hacer nada.

Mi día consistió en estar sola en casa (no perrita, no novio, nadie), despertarme cuando me dio la gana, remolonear en la cama, taparme, destaparme, remolonear un poco más, cambiar de postura, remolonear, cambiar de postura otra vez… y así hasta que me dio la gana. Me levanté y desayuné lo que me dio la gana (también almorcé lo que me dio la gana), por la tarde fui al supermercado porque hacía sol y quería pasear y decidí comprarme una pizza y unas chuches porque pensé que merendar pizza tenía que ser buena opción, volví a casa y vi mi serie favorita mientras merendaba pizza porque me dio la gana.

Y mira que ese día entraba a trabajar a las 23:30. Pero fui tan feliz y renovada que hasta trabajar me parecía estupendo.

 

¿Por qué os cuento esto? Porque quería hablaros sobre pasar tiempo de calidad con uno mismo. Yo no sé vosotros, pero yo cada X tiempo necesito un día así. No quiero decir haciendo las mismas “actividades” mencionadas (no sé cómo puedo escribir la palabra “actividad” tratándose de un día tan vago), sino que haciendo lo que te de la real gana.

Sí, ya sé, todos estamos ocupados y no todos podemos permitirnos pasar un día así, loca, qué más quisiéramos, que tenemos muchas responsabilidades. Pero de verdad pedid ayuda. No os sintáis egoístas por dejar a los niños unas horas con papá/mamá/abuel@s/tí@s, ni te sientas mal por haber dejado el gato en casa de Juan una tarde. Ni cuando le digas a tu pareja “cariño, hoy es mi día, piérdete” (vaaale, podéis decirlo con más delicadeza). Tampoco te sientas mal por saltarte la dieta un día. Joder, que es sólo UN día. Siéntete mal si se te ocurre faltar al trabajo, por ejemplo. Eso a tu jefe no le haría ni chispa de gracia…

Lo que quiero decir es que aprovechéis un día para mimaros, consentiros, escucharos, reflexionar con vosotros mismos, conoceros, saber más de vuestros gustos y deseos y sueños. Por ejemplo, haciendo esto, he notado que no elijo las mismas películas en el cine cuando voy sola que cuando voy acompañada. Cuando voy sola suelo decantarme por cines que ponen películas de autor extranjeras. Películas que de normal no consumo, pero que es lo que me apetece cuando estoy sola.

Tampoco me malinterpretéis, no estoy diciendo que tengáis un día de ocio total y de vagancia y descontrol (sólo si quieres). Lo que digo es que os permitáis tener un día con total libertad para hacer lo que queráis cuando queráis. Puede ser pasear, leer, correr, participar en una maratón, ir de shopping, encerrarte en tu habitación y no salir, escribir toda la noche hasta que salga el sol (¿por dios quién haría eso?), ir a un spa, tirarte en parapente, tomarte una tapa, ir a un concierto, tirarte en el sofá, no poner despertador, poner cien mil alarmas cada quince minutos (????????). Simplemente sentíos libres por un día. Sentid a vuestros “yo”, os sorprenderéis de lo mucho que podéis descubrir de vosotros mismos.

Eso sí, recomendaría que, decidas pasar el día que decidas, lo hicieras solo. Sino, la cosa sería muy diferente. Al fin y al cabo, se trata de saber disfrutar de uno mismo consigo mismo.

 

En fin, recomiendo a todos mis followers que prueben a pasar un día típico de domingo cuando podáis y, sobre todo, sintáis que lo necesitáis. Y si ya tienes esta práctica implementada en tu vida, ¡genial! Porque este “dominguear” te da una energía brutal. Te revitaliza. A mí por ejemplo esto me viene genial después de haber pasado una época estresante o muy agitada donde he tenido que hacer muchas cosas y me he sentido sin tiempo y agobiada.

O no lo pruebes nunca, si eso es lo que te viene en gana 😉

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Días de abecedario

Es un juego en el cual escribimos durante 26 días seguidos utilizando cada una de las letras del abecedario. Revolvemos recuerdos, posamos la mirada en los detalles, imaginamos, escribimos sobre viajes verdaderos, internos, poblados. Escribimos sobre calles, sombreros, tortas de manzana, aromas, detalles pequeños, sensaciones, pájaros, utilizando las letras del abecedario.

Si quieres más información clickea aquí.

Por cierto, todas las fotografías que acompañarán a cada palabra las he realizado yo, así podéis ver un poquito más de mis fotos. Muchas de ellas no están publicadas en ningún lado, así que con este proyecto podré hacer algo con casi treinta fotos que me gustan y tenía guardadas 🙂

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