Crónica de un vuelo casi perdido

Miguel, hoy no volamos…

 

Os pongo en situación: imagináos a dos tiernos veinteañeros (bueno, una más veinteañera que el otro (ejemejem, cof cof, codazo codazo, guiñito guiñito). Comienzo de nuevo: imagináos a dos tiernos jóvenes en un aeropuerto, cada uno con una maleta y una mochila cargadas de ilusiones, con los ojos pletóricos de emoción y una sonrisa tan brillante que hasta puede escucharse el clinnnn del brillito.

Pues esos éramos Miguel y yo antes de hacer el check-in de nuestro equipaje. Más bien, esos éramos nosotros antes de que se desatara la súpertragedia (tragedia por sí sola me parecía poquita cosa para lo que viví).

 

Todo fue bien al comienzo. Billetes por favor, ajá, sí, ponga su maleta ahí, perfecto, etiqueta por allí, maleta por allá, jiji, jajá, venga que nos vamos… pues no. Todo eran risas hasta que nos pidieron el pasaporte.

Señora de Iberia (POR QUÉ tuvo que ser de Iberia si yo no volaba con esa aerolínea??????): ehm… no tenéis visado para China, ¿verdad?

Nosotros: ah no, es que se puede solicitar on arrival.

Señora de Iberia: pero no podéis viajar a China si no tenéis visado chino.

Nosotros: yaaa, pero que se puede sacar on arrival, una vez cuando llegas, en el propio aeropuerto.

Estúpida de Iberia, digo… señora: pero yo no les puedo dejar volar si no tienen visado chino. Sin visado, les van a devolver y a mí me van a sancionar.

Nosotros perdiendo la paciencia: ya, pero existe un visado que puedes solicitar en el propio aeropuerto de Shanghái si pretendes quedarte menos de 24h, y nosotros sólo vamos a estar 16h.

[Relee esta conversación como tres veces mas y ve al paso siguiente:]

Señora de Iberia: voy a hablar convetetúasaberquién.

 

Total, que nos quedamos esperando con el corazón cogido en el pecho. Cuando vuelve la señora de Iberia, nos comunica que sin visado no se viaja a China, que ella no puede hacer nada y que no va a arriesgarse a que la sancionen enviando a gente sin visado AUNQUE LE DIJÉRAMOS VEINTE VECES QUE SE PUEDE PEDIR UNA VISA ON ARRIVAL.

Y cundió el pánico.

Y yo le lancé la mirada más sincera del mundo a mi compi de vida y le dije: Miguel, hoy no volamos…

 

Mientras todo el cotarro ocurría, había un guardia de seguridad algo cotilla (¡benditos cotillas!) que tenía puesto el oído en nosotros. Yo andaba nerviosa repitiendo sin cansancio “mira que llamé a la aerolínea dos veces, DOS VECES para preguntar lo del visado y ahora me vienen con estas, DOS VECES que llamé, DOS VECES, se van a cagar”. Recuerdo el silencio sepulcral de mis familiares, todos estaban estupefactos; menos mi madre, que parecía que estaba enferma por la cara de preocupación que llevaba encima. Y mientras nos dirigíamos a la oficina (?) de Aeroflot (nuestra compañía), vino el guardia de seguridad, espera, que repito: G U A R D I A  D E   S E G U R I D A D (necesito recalcarlo) a preguntarnos por la movida. Y nos acompañó a hablar con un tipo que sólo vendía billetes de la compañía aérea.

 

Mientras Miguel hablaba con el vendedor de billetes (?) yo me aparté para llamar al comparador de vuelos al que habíamos comprado los billetes. Oh-oh, actualmente sólo tienen disponible personal de habla inglesa… Shit”. Llamo al número inglés y me toca  responder con el teclado numérico las preguntas de un contestador automático horrible, y después espero una eternidad a que me atiendan mientras escucho la típica musiquita de ascensor que hace que te den ganas de arrancarte los oídos y la vida.

Hello, It’s John here, what’s your problem?

 

Y aquí fue cuando digievolucioné, encontré las bolas de dragón, destruí los horrocruxes y llegué a una especie de nirvana con halo alrededor mía incluido, todo a la vez, y de repente me convertí en inglesa nativa por unos momentos, y hablé el mejor inglés que he hablado en toda mi vida y que hasta el momento nunca jamás se ha vuelto a repetir. Yo creo que fue cosa de la necesidad, me dije “Marta, o solucionas esto AHORA o no te vas, así de claro; así que empieza a hablar bien en inglés para explicarle el problema a este señor o te quedas en tierra, tú sabrás”.

Y expliqué perfectamente, es más, MUY perfectamente todo el problema, y cuando John comenzó a responderme para ver qué hacer, toda mi familia comienza desde la lejanía (já, “lejanía”, serían unos metros na más) a levantarme el dedo pulgar y a decir como que ya está solucionado.

Oh sorry John they are telling me that I was right and they was wrong, John they was wrong!!! I have to make the check-in thanks byeeeeeee!

Wow haha good, grrrasias (así tal cual, me dio las gracias él a mí xd).

——————–

Lo que voy a relatar a continuación es lo que ocurrió -en teoría- paralelamente a mi conversación telefónica. Evidentemente yo no estaba presente en estos hechos, así que los transcribo tal cual me los contaron, suuuuuuuper fiel:

Guardia de seguridad al vendedor de billetes: oye, que resulta que estos chavales vuelan a China sin visado porque dicen que lo pueden sacar allí, y la estúpida de Iberia no los deja volar. ¿Qué hacemos?

Vendedor de billetes: a mí no me preguntes, sólo soy un vendedor de billetes, jijijí-jijijí

Guardia de seguridad: ya tío… y yo soy un guardia de seguridad que no tiene NADA que ver con esto ni forma parte PARA NADA de mi trabajo pero soy un cielo de persona y he venido a salvarle el culo a estos chavales.

Vendedor de billetes: bueno, podría llamar a la aerolínea a ver qué me dicen.

… después de interminables minutos …

Vendedor de billetes: he hablado con Dimitri, que es como el jefe supremo de la erolínea, y dice que sí que se puede pedir un visado on arrival, y que estos chicos pueden quedarse hasta SEIS DÍAS en el país.

Y mi familia a lo lejos me levanta el pulgar.

——————–

Comienza la carrera hacia la zona del check-in, el guardia le cuenta la movida a una responsable diferente, check-ineamos (?) nuestras maletas, le digo al guardia de seguridad (que se llama Jonatan) que es nuestro ángel de la guardia, me despido de mi familia y a volar.

 

Os juro que pasaron horas del suceso y mi angustia no se aminoró de lo mal que lo había pasado. Lo más curioso es que mi llamada telefónica sólo duró 16 minutos. DIECISÉIS. Lo que yo viví como una eternidad sólo fue cuestión de un cuarto de hora. Un cuarto de hora en el que veía cómo mis sueños se hacían trizas y no veía momento para incendiar todo el aeropuerto de Málaga y destruir a Iberia y comerme la cabeza de la señorita inepta que no tiene corazón para dejar a dos jóvenes ilusos en tierra con sus maletitas y sus caritas de perrito abandonado AAAAAARRRGHHHH QUÉ MUJER!!!!

 

Uf…

Como sabéis (y si no, os quito la duda ya) finalmente volamos. Aunque en China CASI volvemos a tener un problema con la entrada al país jaja, pero eso quedará para otro post, que este es mu’ largo. Sólo os digo que lo ángeles de la guarda existen 😉

 

 

 

 

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