Camarero, una de buenas decisiones, por favor.

Todavía me acuerdo de cuando vivía en Dargaville e intentaba planear un poquito mi futuro. Porque por mucho que parezca que voy por ahí a loco hacia donde me llevan los vientos, en la estructura, digamos, necesito tenerlo todo bien atado. De ahí a que escribiera planes de vida viajeros a cinco años vista meses antes de partir.

Y en Dargaville era donde no me ponía de acuerdo. “¿Qué hago? ¿Viajo o hago el máster que tanto deseo?” Luego en Tailandia, más de lo mismo: “¿Qué hago?”. Pensé que quizás si hablaba con mi madre ella me daría un nuevo punto de vista. Y me lo dio. Pero no fue lo suficientemente amplio como para decidirme. Más tarde, cuando llegué a Australia, seguí igual: “¿Qué hago? ¿Viaje o audiovisual?”. Y ahora, cuatro meses después de mi llegada, sigo preguntándome exactamente lo mismo. “¿Qué hago?”.

No quiero presionarme, pero tampoco quiero cagarla. Me da miedo equivocarme. Y siempre he “pospuesto” la decisión porque, quizás sea muy romántica, pero soy de las que piensan que, llegado el momento, sabemos qué hacer. Pero… ¿y si el momento no llega?

Pasan los meses y yo todavía no tengo ni idea de qué hacer una vez termine de trabajar en Fitzroy Crossing y mi visita de un mes a España llegue a su fin.

¿Y si en realidad debo forzarme a decidir algo? ¿Y si me flipo cuando pienso en que, como si de un golpe de viento se tratara, de repente sabré qué quiero? ¿Y si dejo la toma de decisión para el futuro y cuando el futuro llegue, sigo sin saber qué hacer?

No me gustaría verme en septiembre de 2019 tomando una posición cualquiera porque no me he aclarado la cabeza. Es más, ¿cómo se aclaran las cabezas? ¿Con tiempo?¿Reflexión? ¿Autoanálisis? ¿Agua y jabón?

Porque por un lado quiero seguir viajando, quiero cumplir mi plan viajero de vida, quiero dar una vuelta al mundo. Ahora mismo estoy trabajando muchísimo y esforzándome el doble para ahorrar dinero y, al menos, viajar por varios meses. Y pienso que ahora es el mejor momento porque

  1. Ya estoy “en movimiento”, no tengo que dejar ni casa ni trabajo ni familia porque ya lo hice en su día.
  2. Estoy en Oceanía, tengo a mi alcance muchísimos destinos que desde Europa son más complicados -y caros- de llegar y
  3. Tengo ganas y ánimos para ello.

Pero por otro lado añoro el mundo audiovisual. Sueño también con estudiar un máster de documental creativo en Barcelona, sueño con tener mi propia habitación con mi propio escritorio y mi propia estantería donde colocar mis libros FÍSICOS (sigue sin gustarme leer desde una pantallita). Sueño con relacionarme con gente con mis mismas inquietudes culturales, con crecer artísticamente, con grabar y hacer documentales y trabajar pero de lo mío.

Y siento que, ahora mismo, no puedo tener ambas cosas. No puedo viajar a la vez que asentarme. Siento que en un futuro igual sí, quizás pueda combinar periodos de asentamiento con viajes. O, mejor aún, trabajar en proyectos que requieran viajar. Pero que ahora mismo o es uno u otro.

Y a veces me da miedo asentarme ahora y que luego me sea difícil volver a “la vida viajera”. Y a veces me da miedo dejar para después el meterme en el mundo audiovisual por si es “demasiado tarde” o me quedo desfasada. Jamás he trabajado en el mundillo así que no tengo ni idea de “cómo” funciona, o qué perfiles buscan o si quiera si buscan perfiles. Yo qué sé. No sé nada. ¿Y si sólo quieren gente joven que ha ido creando su propia experiencia al término de sus carreras?

Yo cuando terminé la carrera me fui a Nueva Zelanda… Quizás estoy perdiendo tiempo audiovisual… (?)

Y lo sé, mira que soy fiel defensora del nunca es tarde, del que si se trabaja duro se puede con todo y, sobre todo, que la edad nunca es un impedimento para nada. Pero no sé, a veces me da miedo. Y no se me da bien eso de seguir mis propios consejos, aun creyendo en ellos de todo corazón.

Y lo que más me ¿aterra? de todo es equivocarme. Por nada del mundo querría tomar una decisión y al tiempo darme cuenta que fue la errónea. Porque dar una vuelta al mundo durante un año y pagar la matrícula del máster+vivir en Barcelona sin depender de un trabajo, según mis cálculos, me costarían más o menos lo mismo. Y según mis cálculos también, si sigo trabajando como lo estoy haciendo ahora, es lo que ahorraré en Fitzroy en cuestión de unos cuantos meses más.

¿Por cuál sueño me decanto?

Sé que todavía queda tiempo, que no tengo que decidir nada aún.

Pero a veces no sé gestionar bien la incertidumbre. A veces estoy tranquila y me digo slow down Marta, todo se llegará… o no.

Ay…

¿Algún consejo para tomar buenas decisiones? Necesito una ración doble de eso, por favor.

 

P.D: la foto de portada es de diciembre de 2014, cuando por una extraña razón tenía por costumbre poner un marco blanquinegro a mis fotografías, ugh 😫