Un abrazo desde el futuro

Querida Marta del 2017,

qué bonito y emocionante ha sido releerte. ¡Vaya tiarrona estás hecha! Hasta me das cierta envidia, quién pudiera tener la cara dura, la fuerza y ese “echá palanterío” que tienes. (¿O tenemos..?)

Quería escribirte primero para darte un abrazo virtual del tamaño de un oso. Sí, sé que el contacto físico no es lo tuyo, pero te sorprenderías de lo cariñosa que te vas a volver en 2020. Así que cállate y acepta este abrazo sin rechinchar, que las dos sabemos lo mucho que los disfrutas en realidad. A que sienta bien, tonti.

Pero principalmente quiero escribirte para decirte que lo hicimos, tía. Que lo conseguimos. Todos esos sueños que plasmaste en este blog se han cumplido, joder. Por eso necesito decírtelo, para recordarme todo lo que somos capaces tú, yo, las de antes y las que vendrán.

Confieso que a veces se me olvida. Estoy tan bien, a gusto y feliz donde estoy hoy que a veces se me olvida todo lo que hubo en los ayeres para llegar aquí. Que soñar sólo fue el primer paso de muchos esfuerzos que vinieron después. A veces se me olvidada que nada de lo que tengo me vino dado, que lo que soy y donde estoy me lo agencié yo solita.

Qué emocionante ha sido volver a sentir tu incertidumbre, volver a ser esa “virgen de viajes” que no sabía lo que era vivir en el extranjero, viajar por largo tiempo o incluso trabajar. No tenías ni idea de nada pero para allá que fuimos a averiguarlo.

No te quiero hacer spoiler porque ya lo acabarás viviendo tú misma, pero te puedo decir desde ya que no te agobies tanto, que seguir a tu instinto y tu corazón es la única respuesta para cuando todo esté cubierto de niebla y no veas qué camino tomar, que el mundo está lleno de bondad y de hermosas personas (aunque sé que ya lo sospechas), que vas a ser feliz, Marta. Vas a ser muy feliz, más de lo que jamás te hubieras imaginado. Y vas a tener la vida que exactamente habías planeado para ti.

Eres una campeona y te admiro de aquí a Júpiter. Y nunca dejes de luchar, la recompensa te está esperando a la vuelta de la esquina.

Olé tú, valiente.

Te ama con todo su corazón,

Marta.