Crónica de un vuelo casi perdido

Miguel, hoy no volamos…   Os pongo en situación: imagináos a dos tiernos veinteañeros (bueno, una más veinteañera que el otro (ejemejem, cof cof, codazo codazo). Comienzo de nuevo: imagináos a dos tiernos jóvenes en un aeropuerto, cada uno con una maleta y una mochila cargadas de ilusiones, con los ojos pletóricos de emoción y…

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